23 de enero de 2013


Si yo pudiese entregarte un pedazo de mi
te daría entera la poesía que baila desnuda en mi cabeza,
las sonrisas que escupen mis labios
cuando te clavas hasta en mis párpados 
que ansiosos te siguen,
que en silencio te sueñan
tras el cierre de sus paredes
y si yo te contara,
cómo tú, tan sigiloso elevas mi corazón a desenfrenados sobresaltos
con tan sólo un abrazo.

Si yo pudiese regalarte un pedazo de mi
te juro cariño,
te regalaría hasta los pedazos rotos que ya perdí.

Empeñaría hasta mis dedos 
por las noches en nubes que te debo
empeñaría estos dedos
trocitos de huesos que me sacan del infierno,
que te deletrean,  y si,
hasta a ellos empeñaría yo por ti:
a los vientos, a los suelos,
a las sombras turbias,
a la lluvia... a lo que fuese, tan sólo para desbocarme
con tu inefable sonrisa
indeleble en mi recuerdo.

Estafaría hasta mi propio tiempo
por el segundo más pleno,
por una bocanada de aire, de tu boca
que aún a palabras sórdidas
me aturde,
me desgasta,
me envuelve,
me revive.

en un ténue Miércoles-

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