14 de noviembre de 2013

(Someday).

Solamente cuando el ser humano adopte el respeto 
como componente inicial en su estilo de vida
 ocurrirá lo que ojos ciegos y oídos sordos anhelan: 
El flote incesante y perpetuo del amor fluyendo
 en el aire
como el primer y único canal de comunicación
y entendimiento.

No existirán entonces,
 batallas entre egos ni pena moral, 
no tendrá la boca 
que saborear el amargor de los insultos 
ni los oídos serán taladrados con palabras 
que como escupitajos desenfrenados
 salen de las bocas necias y soberbias.

.
.
.


10 de octubre de 2013

TODO FUE UN SUEÑO.
efímero y exquisito, donde hubo colores,
                                                        sonidos,
                                                                tacto y piel,
                                                                           promesas y lunas llenas.

TODO ES UN SUEÑO.
y ahora
           con un ojo abierto,
                              me veo nadando
                                                   en la inmensadidad
                                                                       de la extrasensorialidad
                                                                                                flotando en la realidad.




                                                                                           


                                                         

30 de septiembre de 2013

A la salud de los resquebrajados.



 Cómo se cura la gente
el hedor de amor
sino es afrontándole por las noches
 aún cuando siempre gane
y les deje desvelados.

Cuán gruesos son los nudos
que deben pasar cientos de veces por la garganta
hasta ultrajarla
antes de que se desatasen entre los ojos
y huyan del cuerpo como lágrimas
.

Qué lentitud imperturbable de las horas
y su incompatibilidad con la prisa de la cura.

Cuánto sangra una costra
 cuando se le arranca de la herida 
una y otra vez, 

hasta la hemorragia,
hasta el adormecimiento,
 hasta el cansancio,
hasta el insomnio,
 una y otra vez,
sangre y recuerdos...
 (y TODO lo anterior de nuevo). 

26 de septiembre de 2013

Barinas2.

En los suburbios, en lo sitios de abajo parece que ni el hastío quiere estar.

En las plantas bajas se respira un olor a muerte animal, a un casco tan histórico, desboronado, derretido... tan antiguo que ni los propios historiadores quisieran recordar, bajo Barinas es marrón con tierra hasta en las uñas, con ausencias proclamadas y emisoras roncas a intervalos 24/7.

Un pueblo marrón, de casa enanas, pijamas y chanclas tristes, pulgas garrapatas, hormigas, chicharras sin humo, grillos, gallos de 5am, una nostalgia pseudo olvidada y el vestigio incesante de ella.

En bajo Barinas se escribe y se lee en paz, se duerme con frío artificial que cala hasta en los huesos, congela las fosas y se recuerda muy lejano. Todo lo que un prófugo efímero necesita.

Calles tan sórdidas y antiguas, como las de bajo Barinas, donde no llegan los sollozos de la juventud, donde se respira costumbre vejez hielo seco y cervezas, joropos recios desenfrenados, aturdentes como un grito al cielo.

Barinas es para olvidar y enterrar sin ultrajar, para olvidarse de la mala lectura, de los malos escritos, del insomnio, del típico y extenso "stock juvenil".

Barinas y su bajo Barinas son una obra olvidada, son como el presagio de la vejez y un leve conformismo marrón tierra sazonado con aguacates, posturas de gallinas y sol estridente.

12 de agosto de 2013

Al final,
nos volvimos mierda,
pero una mierda color sepia,
olvidada y ultrajada.
Al final,
nos picamos en trocitos
en minúsculos
y dentados trocitos
que de ser tragados
volverían mierda todo el aparataje que se tiene dentro...

7 de agosto de 2013

H de hastío.

Hastío de ver difusas y colocadas
las imagenes sonrisas
sumergidas
entre telarañas
de cabezas dislocadas.

Hastío de ser el vestigio incesante de un latido rancio
y putrefacto
adolorido
y hecho pedazos.
                             
Hastío de risas congeladas
evaporadas
y el sinsabor de los labios secos
de los besos sin amor
                         sin nada
                                  besos
                                          de nadie
                                                  adolorido
                                                           y ultrajado.

Hastío e impiedad de una espora
sin incandescencia
                     traslúcida
                                y aburrida
cual miga de indecencia
latente.

Hastío empedernido
recidivante
y abusivo de no tener la risa
violando las mejillas
y saltando entre los dientes.

H A S T I O y Caracas desenfrenada
son un altibajo a intervalos efímeros
para los necios -y aburridos-
que necesitan vivir,
                         morir
                               revivir
                                        y remorir
entre multitudes crónicas
terminales
agrias
y flotantes.





26 de julio de 2013

¿Me intoxico, ó me asfixio?

Escribir, es materializar las lagañas de la cabeza procedentes de amaneceres tras amaneceres, sonámbulos de noches con ojos abiertos y telarañas en las sábanas; escribir es beberse una represa de palabrería cruda, ultrajante y sin azúcar, es intoxicarse y disiparse lentamente entre limites inexistentes, que aunque inservibles, totalmente revocables.

Escritores van muriendo, se van arrastrando al abandono, evaporados e intoxicados ténuemente, dejando apenas vestigios de poesías agridulces, de prosas y noches cercanas al techo, de insomnios deletreados y almohadas sudadas.

Y es qué, no hay nada más artístico que hacer con la mierda de la cabeza, una prosa que inmovilice, un poema que les desbarate los ánimos y les reconstruya la sonrisa, o un escrito que les recuerde el sufrimiento pasado y entonces, le adulen y le proclamen el conversor de mierda en letras, más conmovedor de entre-páginas.

Escribir es lucir en pijamas o en traje de gala los vestigios de felicidad, sonrisa, amargor, acidez, sin sabor o dulce estremecedor; es emparentarse con las infinitas caras de la soledad en una ceremonia intemporal, como impersonales son los invitados por eso, los bares están llenos de poetas, de poetas solos, borrachos, defalcados, envenenados de alcohol, letras enfermas de nicotina y una salud que más allá de la vía pulmonar, aún brilla porque escribir es olvidarse del físico pero no del químico, es intoxicarse, es desaparecer de dolencias menos importantes: esto... esto es un cáncer metafórico y bien redactado.

Y cuando a alguien se le hincha a estallar ese forúnculo literario que se lleva como virus pasivo e inextinguible, entonces, puede verse cómo comienza a sentirse que toda en la vida se recicla: plástico, vidrio, papel, cartón y sobre todo la materia fecal que se piensa, sin embargo, no les desalentamos sino les damos la bienvenida a la raza de los acusados (por lo menos se intoxicó y no se asfixió).








19 de julio de 2013


(...Llovía)


< Cuando la gente está rota, se puede cómo a ratos se le sale la felpa por las heridas >

6 de julio de 2013

Goteras en la cabeza.

Cigarros, sí, la maldita e inagotable nicotina que podría hacer de mis días la atmósfera espesa y sumida en aires grises, café teñido de marrón violento pidiendo a gritos un edulcorante, y cervezas,  unas al estómago y todas a la cabeza . Sé como suicidarme, sé cómo hacerlo muy bien, sin que nadie note suficientemente el denso cocktáil de confusiones decoloradas que circula por la sangre a punto de evaporarse.

Música de orquesta, violines, chelos, guitarras tenues, bajos ensordecedores, melancólicos y arrogantes, un scratch, una voz (por suerte) más adolorida que la mía, una cerveza más amarga que la propia sonrisa congelada que cuelga de los labios y una inamovilidad emocional más crónica que una foruncúlosis de inmunodeprimidos.

Con astigmatismo leve, sé muy bien (aún sin lentes de pasta) cómo es que se ve el sufrir de los acusados, se bien cómo se ve la soledad temporal y como se ve el cuerpo desnutrido de los depresivos innatos. También sé, y no por discurso ajeno, con narices escoñetadas y tapadas después de noches vibrantes, sin luz, con voces ajenas, revolcadas y ebrias; Sé muy bien a qué huele la soledad y el presagio de unos días más, de unos días intoxicados del mismo hedor y de náuseas solitarias.

Sé cómo invertir y malgastar, agotar y fumarme el sumiso tiempo y esos recursos tramposos del mismo: la noche, el día y el paso desenfrenado de la alegría entre la risa y el sollozo y mártir aliento de la melancolía implantada, sembrada sin permiso, invasiva e irrevocable.


Sé cómo se escucha la tristeza en el rostro de un perseguido-acusado, aún si se maquillasen las arrugas y se tiñeran los cabellos, lo sabría, porque es cuestión de ojos y no de rímel ni de creyones, ni de cabellos planchados y pollinas trasquiladas, no… es cuestión de la bombilla gastada que apenas alumbra y aún si se riesen con furor siguen ahí esos dos puntos secos, diciendo entre miradas que no todo ha sido de colores, ni verdadero ó falso, quién sabe… los ojos, esos faros penetrables de palabras, siempre dicen algo distinto a lo que escupen las bocas seguras y falsas, verdaderas ó prófugas como si casi nunca estuviesen en conexión lógica con la lengua inquieta, babosa, mentirosa, conversora de pensamientos sinceros en mierda pulida y socialmente aceptable, transformadora de mal hábitos en diplomacia verbal en acción.

Congratulations, ahora que sabemos todo , podríamos darnos más motivos para catalogar en stocks justos y modificables cómo es que opera la cómoda teoría del hedonismo frente a una siembra enmarañada de noches sonámbulas y días ebrios, irreales y embebidos en letras, en lagunas de desvaríos propios, impersonales  y deletreados intensamente.

15 de junio de 2013

Un cuentito.

Le paso a una personalidad de mis personalidades:

"He pasado días en el mismo agujero, lleno de tierra y escarcha, descalza, arropada hasta los párpados, tartamudeando hasta desgastarme los dientes y hasta agotarme la saliva. Apenas recordaba cómo era la fotosíntesis y como era aquello de estar afuera,  humectándome con el sol, aturdiéndome con las cornetas de los carros, el humo, la urbe, la gente; ya no sabía nada, me había resumido al sometimiento inducido de quien se entrega a su cama de posibilidades y muere asfixiada por su propia convicción sedentaria.

Me desboqué abiertamente al adormecimiento literal, hundiendo entre las sábanas toda las dudas, pero encontrando entre los ácaros de mi almohada, infinidad de preguntas... me pregunté si la vecina sabía que era su propio Dios, me pregunté si el carnicero sabía lo que hacía con su vida y con todas las vidas que pasaban a diario por su fileteadora; me pregunté si el Sr.Pedro sabía que los 40 años de casado han sido en realidad, 40 años de adormecimiento profundo y apasionado; me pregunté también, si el baby del segundo piso no siente el presagio de que más tarde quizás, no escuche tanto como lo hace ahora; y así estuve debatiéndome entre personalidades, delirando de subjetivismo hasta convulsionar de realismo con unas pepas calmando el cuerpo y otras durmiendome el alma."

14 de abril de 2013

Nadie más Alguien.

Es usted,
una historia inacabable
en mi archivo de pluralidades.

Son sus palabras
pedacitos de hilos que se me han perdido en el pajar,
hilos que nunca vuelven a encajar,
hilos que me pierden
entre imperfectos
que me deslumbran,
que me hacen ciega,
adormecida e insaturada.

Es usted,
la ágria esencia
que emborracha mi consciencia.

Soy yo,
el vestigio
de un insípido silencio aturdente.

Somos nadie más alguien,
el perfecto dúo
de soledades incandescentes
bien acompañadas.




1 de abril de 2013

Martes Prematuro.

Tengo una paradoja
entre tus lagrimas
y mis sonrisas.

No quisiera nunca
se te apagaran los labios,
se te quebraran,
se te desgastaran.

Sinceramente, Amor mío,
no quisiera para ti,
el cielo de los castrados.

Tengo una intensa confusión
entre la llama de tu alegría
y el escándalo del
más profundo escepticismo.

No quisiera para ti,
te perdieras en los suburbios
del pensamiento inconsciente
que arde,
que hiere,
que pierde y ultraja.

Amor mío,
no quiero que mueras
ni por mí,
ni por nada.

Tengo una confusión
insoluble,
(casi irrevocable)
entre el exilio de tu recuerdo
y la ausente presencia
de tu aliento desalmado,
(casi remendado).

10 de marzo de 2013



Estoy tan aburrida que podría recordar cuantas veces se me secaron las ganas en tu cama... Quizás por eso dicen que te mantengas distraído.

Un cocktáil.


Si sucumbir frente al declive implicara seducirme y revolcarme en una sola personalidad, no habría entonces ni un rastro de mí, fuese no más que un vil enredo entre nadas, recuerdos cuestionables y otros innombrables, entre susurro mudos, gritos sordos y palabras inexactas que a modo de hojilla irían cortándo tajos de mí, cada uno más profundo, aburrido y sangrante.

Si el "renacer" significara juntarme los pedazos (curados y otros no tanto), fuese entonces una masa compacta de decisiones absolutamente revocables. No consiento por ninguna sujeción que una personalidad se arraigue, y me ame: a mí, que me llamen mutable, me prefiero en mi versión más perturbada y desincronizada que en mi versión más inamovible, es esa,  la que aterroriza, esa que no renuncia ni a su propia mentira. 

No permito que una sucesión de hechos haga de mí un castigo excusable y no le justifico a ninguna boca la capacidad exhaustiva e imperativa de despilfarrar y suprimir mi nombre sobre una vil personalidad: Soy un trago sin fondo, una improvisación embriagante, soy quizás (y otorguémosle beneficio a la duda), la perfecta versión de la interacción entre yoes que van escudriñándose en la desincronización pero no en la justificación -tras el error-


No me busques en la mentira de la decencia, me prefiero en la honesta decadencia nauseabunda que hace de mí un vómito donde la verdad más necesaria está en la mirada, esa mirada con ojos grandes llenos de jarras inacabables de café; búscame en esa mirada embebida en sin-razones que me desvelan, que hacen de mí el ruido más inaudible y el llanto más destilado.

24 de febrero de 2013


Es peligroso que tu piel desnuda roce otra piel sin esterilizar.
-Sabina-

22 de febrero de 2013

Febrerito.

Recuérdeme cuando le digo que se me deshilacha el ego,
que se me pierden las piezas que me rompen esta cabeza
esos llantos que me taladran los sesos,
cristalito de lágrimas que me congelan los dedos.

Olvídese cuando no escribo pues, no existo.

Olvídese de las molestias
y de las cartas de cortesía si me visto de colores,
si mis ojos se tragan el asfalto
y el viento no desordena mis cabellos.

Olvídese de mi cuando no me encuentre en una tasca,
en una cerveza,
en una guarida de poetas
pues en ese caso
estaría más que muerta.

Olvídese de este costal de huesos
si mis dedos no consiguen unos versos más sinceros que estos…

Mire hombre, observe lentamente
como se va desvaneciendo la poesía
de mi vida,
como mi silueta se hace difusa
entre tanta espuma de fieltro,
entre tanta densa cualidad que tengo
para no poder disiparle de mi recuerdo.

Y observe también
qué tan mal me describo,
observe, he dicho!
cómo me cuesta poner un punto,
un punto final,
el punto seguido,
un punto a la historia.

18 de febrero de 2013

NO.

Es indescriptible la sensación punzante del hermetismo del ego y saber que aún en medio de su incongruente presencia existen fuerzas que se creen capaces de sobrepasar esa barrera tan ácida y amarga o sin sabor, quién sabe, es una cosa tan inútil que cuando existe sólo podría traducirse a un pisotón o al paupérrimo témpano de hielo capaz de congelar hasta la sonrisa más indeleble.

Ya no escribo, me he perdido.

Estoy juntando mis pedazos y todavía no entiendo cómo es que ese puto viento ha de botarlos siempre tan lejos. Me he muerto un par de veces, no se tú, no se ella, no se él, no se nadie pero he de redimirme, si, redimirme. Pareciese que la humildad es un conjuro para con los pendejos, un conjuro en aleación con la sinceridad, es… casi tan ambigua como el Ego irreverente que en estado puro es un terror inacabable, si, el terror tras la máscara de un respeto inexistente… de un pavor que busca respeto pero no obtiene ni el esplendor ni es dueño de su presente.


Existen días donde no despierto y noches donde no duermo naufragando entre la confusión y descifrando la batalla entre esa combinación tan extenuante de sinceridad con humildad versus el ego, el mejor amigo del hombre, que no es el perro, eso ya lo sabemos; entonces me pierdo, no lo siento, no encuentro vestigios de su paradero, no tengo solución contra esa ecuación tan irreverente… tan asquerosamente sólida e irrevocable.

Es como si pasaran años de ensayo y error, como si la luz que va al final del túnel no fuese más que la linterna de otro perdido, de otro naufrago a la orilla de la nada.

Existen pasos que no dejan huellas, que se aspiran toda la tierra para no dejar ni un poco de ellas, como si la historia les pesara en los párpados, como si no les dejara ver, como si sus historias fuesen una maraña que no mereciera ser respetadas.


Hay noches que estancan los párpados, noches donde no podrían encontrarnos en los ojos, donde la mirada a intervalos paulatinos advierte la perdida de la esperanza, el desgaste de la tolerancia, el presagio del sin sabor y el vestigio de lágrimas congeladas.


 .

29 de enero de 2013

Dolor: experiencia sensorial, emocional ó cognitiva desagradable asociada a daños actuales.
Dolor Somatizado: Agúdo-Rápido-Intenso-Punzante y Eléctrico.

28 de enero de 2013

Siento la sensación de estar atrapada enuna inefable soledad
Esa perra, llena de ausencia
donde tu voz es la única presencia
que le resta vida a ese turbio malestar
que me llena de nadas
y me vacía de inextinguibles por qués.

Siento el tiempo desnudarme,
amedrentarme, y envolverme.

Siento que la brisa sopla sin aliento,
como si el tiempo le hubiese robado a ella,
también el deseo
y yo, sigo tan inamovible
y con el difuso sabor de una leal camaradería
entre mis días
y tus ineflables sonrisas.

En Lunes ultranjante-

23 de enero de 2013


Si yo pudiese entregarte un pedazo de mi
te daría entera la poesía que baila desnuda en mi cabeza,
las sonrisas que escupen mis labios
cuando te clavas hasta en mis párpados 
que ansiosos te siguen,
que en silencio te sueñan
tras el cierre de sus paredes
y si yo te contara,
cómo tú, tan sigiloso elevas mi corazón a desenfrenados sobresaltos
con tan sólo un abrazo.

Si yo pudiese regalarte un pedazo de mi
te juro cariño,
te regalaría hasta los pedazos rotos que ya perdí.

Empeñaría hasta mis dedos 
por las noches en nubes que te debo
empeñaría estos dedos
trocitos de huesos que me sacan del infierno,
que te deletrean,  y si,
hasta a ellos empeñaría yo por ti:
a los vientos, a los suelos,
a las sombras turbias,
a la lluvia... a lo que fuese, tan sólo para desbocarme
con tu inefable sonrisa
indeleble en mi recuerdo.

Estafaría hasta mi propio tiempo
por el segundo más pleno,
por una bocanada de aire, de tu boca
que aún a palabras sórdidas
me aturde,
me desgasta,
me envuelve,
me revive.

en un ténue Miércoles-