8 de septiembre de 2012

Un fragmento Hambriento.


Como un vacío inmutable atiborrado de ínfimas sonrisas que quedan cuando la prisa ya no cautiva...

Voy rompiendo labios, coleccionando hipotálamos, 
alertando que esta belleza es un abismo inconcluso
 y que tus pupilas son una dulzura perpetua que me calan, 
que me violan, que me ultrajan y que no matan.

Voy advirtiendo a mis adentros que no es esto más que un espamosdico grito sin eco, 
un grito seco y deshidratado de tantos besos gastados que paseaban junto a dedos inquietos
y sonrisas conspicuas desesperadas
como las paupérrimas poesías dolidas.




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