29 de septiembre de 2012

Septiembre Pleomórfico-

He llegado a un desacuerdo perpetuo entre mis pupilas y la mierda que suspiran,
entre mis oídos y las sandeces que vuelan en el aire
esperando ser escuchadas, como desesperadas por ser ayudadas.
En desacuerdo entre mi boca rota y seca que habla entre sordos
y mutila sin querer, aunque con todo el sentido de Ser.

Harta de estar presente entre ausentes,
agotada de ser confundida y tergiversada,
de ser en tu cabeza la maraña que no soy,
de ser en tus manos la escultura que no soy,
de pertenecer a una selva sexual y carnal
de pertenecer a lo que no pretendo ni entender.

No soporto el Amor que vuela,
el amor que huye para no ser amor,
el amor sometido.


Harta del amor inexistente,

del amor como una puta tergiversada por las condiciones de sábanas y camas sudadas,
no soporto el amor follado, sepultado y olvidado.

Estoy harta de los objetivos difusos, propuestos por obtusos,
que el objetivo sea la cópula,
que la cópula sea el sabor de la gloria,
que la gloria esté limitada y ya tan castrada.

Harta de la penalización de la sinceridad,
del castigo y exclusión a los impávidos que se les chorrea la verdad por la esquinita de los labios,
de tener que curarte de los ataques de tu lengua insípida y castrada de toda realidad,
de tener que escuchar a tantos rebuscados ebrios,
a tantos estúpidos que creyeron dejar de serlo a cambio de un lienzo.

No pienso correr más rápido.

Quiero quedarme atrás,
ser la última entre tantos que quieren ser primeros,
quiero flotar entre nubes cortadas y cielos remendados,
quiero quedarme en última fila observando el espectáculo Humanoide,
quiero extirpar cada pedazo de tu inútil abrazo sin amor,
voy a arrancarme cada espora de de mis labios, de tus besos aburridos y amargos, 
desenamorados y arrastrados por el sabor del miedo.

Quiero quedarme atrás, no me quiero cansar, no quiero correr rápido entre tantas bestias que compiten por estar libres, que compiten por llegar, y olvidan Ser.

17 de septiembre de 2012

Disociada-

Matenme  en esta noche silenciosa de grillos mudos y guitarras desenfrenadas,
de letras violadoras, de bocas secas y miradas deshidratadas. 



Aniquilenme que no soy yo -decía una esquina de esas ya tan mías, tan dolidas- 
soy mi demonio más indeleble,
mi tinta más desteñida,
esa que traga mil lineas y vomita menos de una cuadrilla.

Torturenme la lengua que se calla lo que mis dedos piensan,
quitenme los dientes que mastican las frases que afuera no son ya nada ágiles,
son como calcinadas por la saliva, asesinadas por el viento,
ensordecidas en tus oídos,
congeladas por el frío de saberme en este cospìcuo delirio.

Soy el vestigio de que mis ojos están sordos,
de que mi boca ebria no entiende cuando la besas.

Matenme por favor, estoy disociada.

Ahorquenme la cabeza que ya no entiende ni lo que piensa.

Esto de escribir es despertar demonios,
y antes que huir,
prefiero hacerles una cama de aguja
donde esas punzadas tan profundas los entierre como siempre
ahogados, desangrados, disociados.

8 de septiembre de 2012

Un fragmento Hambriento.


Como un vacío inmutable atiborrado de ínfimas sonrisas que quedan cuando la prisa ya no cautiva...

Voy rompiendo labios, coleccionando hipotálamos, 
alertando que esta belleza es un abismo inconcluso
 y que tus pupilas son una dulzura perpetua que me calan, 
que me violan, que me ultrajan y que no matan.

Voy advirtiendo a mis adentros que no es esto más que un espamosdico grito sin eco, 
un grito seco y deshidratado de tantos besos gastados que paseaban junto a dedos inquietos
y sonrisas conspicuas desesperadas
como las paupérrimas poesías dolidas.