13 de julio de 2012

Voy Invisible.


Arrastrándome en el silencio del cospicúo abismo,
buscando una mirada, ya no tan dramática, 
no tan condenada, 
no tan desteñida por el polvo, ni olvidada entre caladas.
                      

¿Qué, tus ojos no llegan hasta el fondo?
qué no ves que éste desastre es un verdadero talento,
un inextinguible invierno congelándome los huesos,
matándome los sesos,
quemando todo rastro de ese inútil deseo.

Voy equivoca buscando un pretexto para hundirme en el cielo de los castrados,
en el cielo de la raza de los acusados,
de los que huyeron de la pasión sin compasión,
de esos dislocados que parecen estar siempre condenados,
con destinos rotos,
con los labios gastados y palabras cansadas,
con cicatrices sangrantes e inacabables.

Voy invisible, transparente e irreversible buscando lo que me cure,
que me quite la condena de escribir,
que me saque las palabras atoradas en la garganta,
que pesan, que queman, que arden,
que huyen de mi boca, que me asfixian la lengua,
y me convierte en letras. 


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