10 de abril de 2012

un Paulatino Desvario-

Llegan tiempos de sangre, de cicatrizes vivas, 
rojas, recidivantes y atorrantes,
de esas profundamente incurables.





En algún momento de esos que van a destiempos
llegan esos tiempos adormecidos,
dopados del vestigio de saber que más tarde nunca pudo ser,
que el presagio y el vestigio son el mismo sin oficio
que quitan y ponen,
como una fuente de suero,

como la necesidad de suero por aquel que está medio muerto
rebuscándose y alimentándose de recuerdos ya medio procaces.


Llegan tiempos,
en los que ser Inefable nunca pudo parecer más amable,

tiempos donde mi sudor de tus poros se ha disipado,
al mismo tiempo que de tu mirada desenfocada me he extraviado.



Tiempos desincronizados,
en los que algunos permanecen como olvidados,

abandonados al recuerdo,
llenos de la miel del veneno anti-recuerdo.


Llegan tiempos que parecian ausentes
aún cuando corrían al lado del presente,
esos tiempos donde la razón no desvaria,
donde las caricias ya no saben a mentira.

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