27 de abril de 2012

No me interesa mucho lo que pueda pasar, excepto, que no pase nada que enrolle más las marañas de estas hebras deshilachadas-

25 de abril de 2012

Como el Shock Neuronal de un Homicida Ipsofacto-

Me levanté con el sabor de la noche en la saliva
con los labios rotos y deprimidos,
con el sudor de la pesadilla y una tenue asfixia,
con la luna en la cabeza, las manos distraídas
y el olor de polvo de aquellos tiempos "conspicúos".

Me levanté a rastras después de contar las rayas,
me hice una maraña entre todo la patraña ya pasada;
pude recordar entre volar y pseudo caminar.

Me quedé en el temblor de las piernas,
con el caballo en la cabeza y las sombras obtusas.

Me quede en el límite de la locura y me desnudé la cordura,
me fui de mí a velocidad inefable,
a velocidad de cópula altamente erótica,
a velocidad de besos y dedos,
así me fuí,
me hudí,
me perdí.

Me levanté con la fotografía de mi cara Suicida,
y con el vestigio de que las sonrisas se desplomarían como en negros días.



19 de abril de 2012

Rancio.

Tengo una fecha de caducidad, 

que se extiende con besos tibios, tío

y se pudren con esos de lo fríos que pueden hacer de esto un conspicuo abismo. 






Tengo instantes efímeros,
otros tatuados con los ojos de tus labios.

Tengo fecha de caducidad cuando esos dedos presentes no son ya inefables,
esa fecha que cuando me muerdes las rabias,
se adelanta como horas desincronizadas
horas ya no tan lentas como la sorpresa de una mirada ipsofacta,
y una sonrisa ahora ya bastante dislocada.

Tengo palabras remendadas e ineludiblemente,
decisiones mal tomadas,
tomadas sin medir,
tomadas hasta la última gota,
borracha sin cordura como la costura prófuga de mis faldas
cuando saltaba en el lascivio que por ahora, se ha vencido. 

10 de abril de 2012

un Paulatino Desvario-

Llegan tiempos de sangre, de cicatrizes vivas, 
rojas, recidivantes y atorrantes,
de esas profundamente incurables.





En algún momento de esos que van a destiempos
llegan esos tiempos adormecidos,
dopados del vestigio de saber que más tarde nunca pudo ser,
que el presagio y el vestigio son el mismo sin oficio
que quitan y ponen,
como una fuente de suero,

como la necesidad de suero por aquel que está medio muerto
rebuscándose y alimentándose de recuerdos ya medio procaces.


Llegan tiempos,
en los que ser Inefable nunca pudo parecer más amable,

tiempos donde mi sudor de tus poros se ha disipado,
al mismo tiempo que de tu mirada desenfocada me he extraviado.



Tiempos desincronizados,
en los que algunos permanecen como olvidados,

abandonados al recuerdo,
llenos de la miel del veneno anti-recuerdo.


Llegan tiempos que parecian ausentes
aún cuando corrían al lado del presente,
esos tiempos donde la razón no desvaria,
donde las caricias ya no saben a mentira.