27 de febrero de 2012

-Implícito-

El inefable sabor de tu mirada estrellada en mi sonrisa dislocada,
averiada en mis pupilas desenfocadas, atadas de locura,
amedrantadas de palabras que no salen, 
que no pisan la lengua, 

que se quedan en la cabeza,

en las manos, 
en los dedos,
en tu cara, 
en tus manos cuando mis dedos, mis besos, 
mis brazos y tus piernas.




El tenue sin sabor de quedarme llena, 
de quedarme atiborrada de esas palabras, 
que en mi garganta se quedan varadas, 
sin salida, 
sin retroceso: como asfixiando, 
como matando, como apuradas por salir, decidiendo si morir
ó dejarme vivir.

Mis palabras inmutables que te piensan, 
cuando tu nombre y esas cosas, 
que me quedan cortas, que me quedan largas, 
que siempre me quedan, 
que me dislocan, 
que me hacen difusa en la gama de colores de tu cama y en la mirada de tus ganas que me violan, 
me rompen, me descosen, 
me calman, 
me rescatan...


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