23 de noviembre de 2011

A estas alturas...

Se me siguen acortando las piernas...


Siento un ténue espasmo,
una miga de mierda de todas esas noches de entre-piernas,
de embriagadas y fundidas, acabadas por bocas insulsas.

Siento un filo en el cuello,
una interrumpción sináptica.

Siento un leve olor en mi cabeza,
una ansiedad en toda ésta certeza.

Como si no terminara de amanecer,
como si la luna no terminara de anochecer.

Siento mis pasos diambulando, allá,
donde nunca hay luz,
donde no cabe la duda,
donde no se consigue la razón,
donde la fortuna te pesan unas cuantas lucas y la sobriedad no parece justa.

Siento que me alejo lenta.. lentamente de todo este afilado estupefaciente,
espero impaciente como toda una paciente a que la noche se regrese,
y los soles vuelvan a ser tan calientes como siempre.

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