31 de agosto de 2011

de Entrada sin Salida.

Buscar entre marañas de viejas memorias,
de antiguos recuerdos llenos de polvo reciente,
es como caminar entre ruinas
arruinadas por las nadas que vistieron
y desvitieron estos insulsos cuerpos.

Sonreirle al sol es como llorarle a la luna,
como gritarle al sordo,
como dibujarle al ciego,
como comerse tal cuento.

Huir con la soledad,
es como viajar contigo,
rechinando a mis oídos,
(¿Cuantos tíos habrían querido hacer lo mismo?).

Huir contigo, es huir a solas,
a solas con el humo,
a solas con el ocio y la noche en nada
y la nada de la noche.

Revivir contigo sería más fácil sin tí,
donde la dislocada distancia
se coma esta afanosa tendencia a la demencia.

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