25 de abril de 2011

Con la lengua estancada y las piernas en el aire,
saboreando este zambullido al vacío.


Después de la caida libre,
no queda más.
ni un sorbo más,
ni un sonrisa más.
Después de la caida libre,
sólo queda respirar,
atragantar las entrañas del más puro aire,
del fresco, culpable y suicida aire.
Después de la caida no se esperan ni las sobras,
ni las sombras,
ni los huesos aplastados
ni los brazos dislocados.
Después de la caida, sólo queda manejar,
planear, y aterrizar.
Ojalá que mi sesos salgan vivos de esto!