4 de septiembre de 2010

punto y aparte.

Me deboré, me asfixié, me maté y me re-diseñé.
Nada fácil resulté ser.

Me cuesta trabajo y profundas caladas de sobriedad
esto de acostumbrarme a vivir entre huesos,
y de saborearme tan insípida!
Me hice fiel al vicioso enésimo estado de conciencia,
del que tanto he consumido para no estrellarme con las asquerosas consecuencias.

Me comi kilo por kilo, me tome sorbo a sorbo
y me disipé respiro a respiro. Como quien pasa dormido por todo el recorrido.
Me convertí en Ana
y maquillé el vivé retrato del Cliché adolescente:
vomitandome la vida y borrandome del mapa.
cada vez más flaca,
cada vez más extraña.

Me cansé de las mismas líneas y de consumirme enterita.
Es hora de borrar esas difusas sombras
y deletrear el delgado y esbelto comienzo:

Fuí la que nunca quise Ser
y he terminado amando cada tajo de mis acabados restos.

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