22 de marzo de 2010

Cortos días, perdidas Largas.


Casi desisto a quererme encontrar, casi me pierdo como nunca en la historia lo habia hecho.
Casi me quedo detrás de las murallas de la Nada.... comiendo chicle y concentrandome en el dolor, en el punzante y carcomiente dolor entre cada vertebra, el peso de yunke en cada hombro, llorando por tantas lagrimas afuera... si, afuera de mis ojos.

Casi me atropeyan las negruras de la carretera, pero he salido ilesa de la tormenta una vez más.
Esto algo diferente: no tan ácido pero exiguamente dulce, ya saben... lo que es ácido ni con azúcar podría endulzarce.

Hoy vengo con los huesos esportillados pero con la sonrisa reconstruida y la serotonina bien arriba,
gracias a MI,
gracias a cada minuto en los que divague para aterrizar firmemente.
Hoy salí enamorada del viento y de esos labios casi tanto como ayer, como antes de ayer y todos los días de la semana en los que me derretí sobre cada uno de sus dedos y me eleve con tantas risas.
Deleite mi dolor, pero saben? ahora desde lejos...
por encima de mi frente,
por encima de mi cabello
y detrás de mis rodillas.

Hoy, persegui la estela que me hizo viajar y cautive todos y cada uno de mis temores con insistencia a ...seguir en mi combate contra mi entaconado Alter Ego ó mejor dicho: Mis cifras inumerables de ellos comiendome cada bocado de felicidad y pisoteandolo todo con esos benditos tacones de aguja.

Uff... casi me pierdo en el bosque de la infinita negación,
pero una vez más
aterrizaron a tiempo mis Mujercitas más brillantes,
las expertas en largas caminatas con puzantes tacos
y semejante batalla campal entre cada paso..

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