23 de febrero de 2010

Ana.

Después de todo siempre serás la maldita más Maldita de toda mi vida, y sabes algo?
Aún te siento, aún te vómito...


Quisiera a veces tenerte en un bolsillo...
bajo mi poder, mi antojo, mi dominio... presente en todos y cada uno de mis macabros momentos y en los más dulces y solitarios también.

Quisiera admirarte y seguirte, pero no morirme en el intento... no desaparecer entre cada vómito ni dejarme arrastrar por el viento.
Quiero recordarte con rabia, y no con nostalgia por no tenerte bajo mis cueros llenos ahora de Grasa... Maldita Grasa, Calorías de mi vida: mortificación frente a mi espejo.

Fui tuya, violaste todos y cada uno de mis kilos, te llevaste mi vida normal,
mi distorcionada noción de felicidad anti-superficial..
Francamente extraño tu espiritu en mis huesos.

Extraño caderas punzantes y pantalones flojos...
Extraño tanto de ti:
echo de menos tu frialdad, tu locura cuerda y tus kilos imaginarios..


Ana me enamoré de vos, y vos sólo me utlizaste, como a ella... como a muchas en este mundo lleno de comidas, de complejos y de crueles espejos que escupen porqueria..
que gritan incorfomidad y sobre-salto emocional.

Me hice fiel seguidora, pero me heriste y ahora deseo tenerte bajo mi váscula:
así como drritiendo todo lo que en cada kilo se encuentra compacto,
lleno de meses y años de superación..

Ana me fui de ti, pero vos te quedaste clavada en mi entre ceja.
Si vuelves déjame respirar, y si te vas no me atormentes más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comenta.me.