2 de enero de 2010

Más mierda.

Derepente me quedo en blanco y todo lo comenzado ya no importa tanto pues desgraciadamente mi capacidad de concentración se desmorona cuando te asomas en ella, cuando me haces sentir que nisiquiera el frío que se pasea por mi piel me importa y no porque seas lo más maravilloso: sólo porque he invertido en ti demasiados quereres y me he quedado sin recursos para negociar de nuevo.

Siento frío y siento que mis pantalones aprietan esas pocas caderas que me acomapañan y que siempre lo harán aunque ya no las quiera conmigo. Siento que estas resaltando con una luz de neón en mi memoria y que si no se de vos se me apagará despacio, despacito la lucesita que anoche brillaba a todo dar. Soy permeable y mis recuerdos también, pero contigo la permeabilidad se derrite y sinceramente NO QUIERO que me sigas derritiendo, quiero que me ames y alimentes mi arrogancia -como siempre lo has hecho- pero porfavor que ya ningúno de mis lóbulos cerebrales se fracturen porque tus dedos no escriben un texto ni pulsan un digito.

Pienso en ti... Si, pienso tanto en ti que ya ni tu cara recuerdo aunque la verdad no hace falta: no podria aguantar tanta injusticia si el sistema nervioso me jugara con esa carta y con tu cara. Pienso y escribo: Pienso en ti y escribo para mi, para este website y para que en unos minutos ya no me duelas tanto.

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