31 de enero de 2010

Bienvenida...

Tenue Masoquizmo
que se instala sobre mis dedos y más tarde entre cada hemisferio de mi cerebro.
Así tan suave y poco evidente que lo veo venir,
pero que de alguna u otra forma comienza a carcomer cada rastro de neutralidad que en mi yace desde horas tempranas:
Horas en las que no inverti ni un segundo
para pensar en todo lo que me hace rebuscar
y rebuscar, hasta caer...
Caer y caer por ese precipicio de dudas,
de falsos argumentos

y exiguos recuerdos consirables dentro de algo "bonito".

Pasé mi Día desapercibida de todo ello,
pasé ahorrando tiempo para no derrocharlo en angustias típicas de "Domingo por la Noche"
y por si fuera poco ni una llamada, ni una gota de preocupación.

Casi me escapo ilesa de tan peligroso encuentro con la nostalgia
donde YO camino sóla escondiendo mis horas
y acelerando el paso,
para que ella no vea
no me escuche,
no me sienta...
Falto poco para salirme con la mia y dejarla atrás
como suspirando por la derrota de otro Domingo sin mi,
sin estar en mi cuerpo,
sin apropiarse de cada poro,
de cada lágrima,
de cada pretexto que busco para enloquecer.

Uff... Faltó muy poco,
pero entorpecida por tantas horas bajo MI control caí:
Caí en ese abismo de preguntas sigilosas e hirientes
Caí en ese Mar de Incertidumbres
en el que hasta ahora nado para no terminar de Morir..

Casi me escapo, pero de nuevo: Bienvenida Soledad.





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