15 de noviembre de 2009

Partimos la liga y seguimos bailando..


Puntos Blancos y luces, besos de mono y mi amena sonrisa que crecia sin parar, y sin parar bailabamos.. Nos moviamos y yo me sentia como una pluma, suave, ligera  volando por los aires y bailando también.

Demasiada magia, demasiada música, demasiado amor no muy oficial para esa noche pero más que alucinante y adictivo en este momento cuando recuerdo mis zapatos de puntos y los suyos de cuadros, los voltios y los tragos, la nicotina y a Lucy bailando saltando sobre burbujas en mi cabeza, y como quebrantando el peso demás: ahora yo era una pluma y por nada mi sonrisa se borraba, era como un PAPEL suave, fino y delgado… exquisitamente flexible
y pálido pero con mejillas coloreadas y el alma en saturno.

  Él me hace bailar como pluma, sonreir como Miss en plena pasarela, me hace cosquillas y el que me  completa las piezas mientras en mi cabeza todo es un cuento mágico para tener buenas noches y un lindo sueño. Yo soy la que le hace reir más de la cuenta, la que pone sus dedos donde deben ir y a la que muchas quisieran aplastar con un dedo pero que con ni la mano completa lo harán, porque somos dos y somos terribles… Somos desorden ordenado y dulcito como la merengada de oreo en el paladar de un chocoadicto.

Zapatos, Faldas, Sweater, Medias Panties, Pantalones holgados, Puntos en mi, puntos debajo de mi y todo lo demás, todo lo que se fue al piso y nos hizo divagar entre cada poro, cada receptor sensorial y cada cuadro de imágenes que entraban por cada una de las pupilas gigantes, de las pupilas inmensas como el tamaño del sol en una noche de baile, de luna, estrellas y pepas donde mi cuerpo no se quedaba quieto y el suyo tampoco… aunque la verdad ninguno deseaba quedarse estático, esa noche nada de calma, nada de tensa calma pues todo era ligeramente rápido, viciante, al ritmo de la música y de los susurros también….

  Brillamos como nunca y desatamos de nuestras cuentas a todos aquellos que…no pueden y se indigestan de ver tantos excesos juntos, tanto caos envidiable agarrado de las manos porque somos demasiado y besamos la envidia cuando se asoma por detrás de mis hombros y en frente de su frente, entonces bailamos, y seguimos bailando, reimos, alucinamos y bailamos al ritmo de la Bateria y el Bajo y al compás de Lucy sobe burbujas de agua. Saltando levementen, gimiendo suavemente  y sintiendolo todo hasta partir la liga.

Y aunque allá encendieron las luces sin anestesia, nosotros acá las apagamos sin tanta insistencia para seguir flotando sbre nuestra psicodélia semi-sintética, para seguir amando y adueñarnos de los rincones que aún no tenian nombre que ahora son míos, que ahora son de él.

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